LAS PALABRAS Y SU CONTEXTO

palabras

 

Las palabras son signos, que nos permiten establecer una comunicación, entre dos partes, un significante y un significado, donde el significante puede tener varios significados. Las palabras por si solas quizás, no nos digan gran cosa, pero cuando las interrelacionamos, nace lo que denominamos la oración, que como muchos recordamos, puede constar de un sujeto, predicado o verbo. Muchas veces según el lugar, el estatus social y/o económico, la circunstancia y la cosmovisión de un pueblo, dichos símbolos pueden variar, surgiendo así los dialectos, las jergas, argot, modismos y cualquier otro tipo de variación de un lenguaje.

No se sabe a “ciencia cierta”, como se crearon los lenguajes, en nuestro mundo, algunos piensan que todo se inicio en el África, con un lenguaje fonético, llamado IXU, que tiene 141 fonemas. Lo que si podemos suponer es que en un principio habían sonidos los cuales se convirtieron en fonemas, que poco a poco se convirtieron en lenguajes, que el hombre se encargo de ponerle, ciertas características y reglas para una mejor comprensión.

La idea básica del lenguaje, es la comunicación entre una persona que habla, el emisor y otra que escucha, receptor. Cuando el emisor quiere exteriorizar su mensaje, ocurre un proceso  onomasiólogico.  En cuanto al receptor, busca el significado para el significante que ha percibido, creándose el proceso semasiológico.

 

En resumen podemos decir que el lenguaje se creó para una mejor comunicación entre los seres humanos, aunque también es importante recordar que algunas veces las palabras no dicen mucho cuando el corazón quiere expresarse. Cada pueblo ha buscado su propia forma de comunicarse, y aún hablando el mismo idioma, muchas personas no se pueden entender, ya sea porque existen modismos, jergas o replanas; es decir, lo que en algunos lugares, se conoce con un nombre, tiene un significado diferente, dependiendo del lugar y/o la situación,  por ello, por mas se tenga claro las reglas gramaticales u onomatopéyicas,  por más que se hable con propiedad, quizás no haya una buena comunicación.

 

Existe un refrán que nos dice:  “no hay palabra mal hablada, sino mal entendida” que nos explica que toda frase  es bien dicha cuando es bien entendida. Es decir, si se cambia la forma de hablar, porque el contexto así lo requiere, se cumple con la función principal del lenguaje Por otro lado, si uno se equivoca al hablar y no se cumple con este cometido, no hay más que rectificar, sin hacerse un escándalo por ello. El problema ocurre, cuando se asocia, la forma de hablar, el acento de la persona, y lo que se dice, como una mella en su capacidad cognoscitiva, llegando en muchas ocasiones hasta la discriminación.

Al juzgar una palabra, “mal dicha”, debemos tener en cuenta,  la intencionalidad, el contexto, el alarde, y la jerarquía. La intención de lo que se quiso decir, la forma como se interrelacionaron los hechos en una determinada circunstancia. Hago notar la falla, para hacer notar que yo sé más que el otro, o solo quiero informar; si es así, lo hago en público o en privado, o quizás siento que estoy en otro nivel y me siento con la obligación de corregir un error.

Hay algo que siempre debemos tomar en cuenta, que todo lo que se hace con amor, siempre cae de buena manera, es por ello, si solo queremos dar una información, es importante saber cómo hacerlo. Hoy día en las noticias, leemos que muchos pueblos ya no quieren hablar en su lengua, porque son motivos de burlas, aquí en Perú, hay cierta discriminación por el acento de la gente de la sierra. Recordemos que muchas de las palabras que hoy conocemos como correctas, en su momento no lo fueron, y poco a poco algunos vocablos se fueron incorporando a nuestro lenguaje, y aceptado universalmente por las academias lingüísticas.

Tal vez “el habla culta”, nos ayude de alguna manera a poder difundir mas apropiadamente, nuestras ideas y pensamientos. Pero no debemos olvidar que nosotros somos los creadores, sin ello el lenguaje nunca se hubiera evolucionado de la forma como lo vemos ahora.

Las frases como: de la naturaleza su árbol, Estoy caliente con este frió,  Andando nomas paras, mientras sean una peculiaridad, que nos ayuden a  tener otra idea, u otra visión de un acontecimiento. No deberían crearnos tensión ya que nos permitirán apreciar las cosas de una forma no convencional.

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