ABRAZANDO LA ESPIRITUALIDAD

A lo largo de nuestras vidas, hemos estado asimilando conceptos con los cuales hemos elaborado una imagen mental, de lo que nosotros creemos que somos, con ello también hemos elaborado posturas, prejuicios, ideas de lo que creemos es lo mejor para nosotros y lo que no nos conviene, de lo que nos gusta y nos disgusta.
Esa idea de creernos lo que no somos, ha influido en la humanidad para que adoptemos una postura frente a determinados sucesos que nos pasan, ello también ha influido para vivir haciéndonos la guerra, con rencores, con miedos y frustraciones
Ideas como el color rosado es solo para mujeres, el azul es para hombres, los hombres nunca lloran, las mujeres solo deben dedicarse a administrar el hogar, no solo han limitado nuestra percepción de las cosas sino que también han influido en un desequilibrio emocional.
Esos acondicionamientos que recibimos, unidos con la imagen que tenemos de nosotros mismos, es la que en estos momentos impera en nuestra sociedad. No solo se escoge la ropa para que cumplan la función de abrigar, sino también para que combinen con el color de los zapatos, la cartera, blusa, etc. según la moda del momento, y ¿qué es la moda?; pues otro conjunto de ideas que salió de un individuo o grupos de individuos que quieren lucrar, imponiendo un producto que aunque la gente no lo necesite, transfiere la idea de que en cierta manera le dará un cierto prestigio.
Lo mismo pasa en nuestras relaciones personales, actuamos de acuerdo a la imagen que hemos creado de nosotros mismos. Hay discusiones por el hecho de no compartir una idea; porque la imagen de intelectual, hombre rudo, o pacifico no admite ser disuelta, Otro factor en el que interviene el ego, es la identificación que tenemos con las cosas, nos apegamos tanto a algo que cuando ya no la tenemos entonces sufrimos, como predicaba Buda.
Las creencias que tenemos de nosotros mismos, continuamente se ven alimentadas por nuestros pensamientos, y por el influjo que ejercen los pensamientos externos; es decir, que no solo nos creemos lo que no somos, sino también va influir lo que te dicen los demás que creen que somos y que muchas veces va a servir para moldear la idea que tenemos de nosotros.
En el caso de personas que han sufrido situaciones dolorosas de crueldad y maltrato que han marcado su vida, han desarrollado en mayor medida, lo que Eckhart llama el cuerpo del dolor, y hace que ante circunstancias parecidas, la imagen de lo ocurrido en su pasado este latente y dispuesta a lacerar una parte de su sentir e influir en su comportamiento
En resumen podemos decir, que esa creación que nosotros hemos construido a lo largo de nuestra vida, que muchos llaman ego, nos maneja, nos manipula hace que siempre veamos conflicto en todo lo que hacemos. Nuestra mente esta imbuida de pensamientos que ya no los podemos controlar han pasado a dirigirnos sin que nosotros nos demos cuenta,
Las personas se identifican tanto con su posición mental, que no aceptan que le lleven la contraria. Se pudiera creer que existen pensamientos buenos y pensamientos malos, sin embargo cuando estos pensamientos pasan a dominarnos a controlarnos, ya no somos nosotros los que actuamos, sino una proyección más de nuestra mente. Eckhart nos dice que si pudiéramos analizar nuestros pensamientos, descubriríamos que la mayoría de estos son inútiles y repetitivos.
Por lo expuesto se colige que es necesario controlar nuestros pensamientos, es necesario eliminar nuestro ego (identificación con nuestros pensamientos). Una manera de lograrlo es estar siempre presentes, en el aquí y ahora, porque nuestro pensamiento está condicionado mayormente por el pasado. Es necesario comprender que no somos el pensamiento.
Frente a estas circunstancias, el hombre tiene la opción de librarse de este pensamiento compulsivo, vivir una vida con menos conflictos; podríamos decir que podríamos aprender a vivir de una manera más equilibrada, disfrutando la vida con alegría, paz y amor.
Este aprender a vivir, se debe comprender, como una opción que nace de la espiritualidad. Estamos acostumbrados a dejar que nuestros pensamientos nos dominen y no conocemos otro camino, pero existe, que algunos compararían con el reino de Dios. Pero ¿cómo reconocemos este lugar? ¿Cómo hacer para que el pensamiento compulsivo no nos domine y maneje a su antojo?
En este sentido en el oriente se ha tenido un mayor acercamiento, en experimentar el espacio de la no mente, a través de la meditación; de este espacio podemos decir que se encuentra antes del pensamiento, o que nos damos cuenta de su existencia cuando silenciamos nuestra mente y estamos conscientes de todo; a este espacio Eckhart Tolle lo denomina la presencia. Pero es necesario experimentarlo, para poder apreciar lo que nos referimos.
Si actuamos siempre desde ese nivel de conciencia, podemos controlar nuestros pensamientos, y cuando alguna situación se torne algo conflictiva; actuar de la mejor manera. Actuar desde este “lugar”; es comenzar a vivir la espiritualidad.
Desde la presencia nos podemos dar cuenta que nosotros no somos los pensamientos; cuando podemos captar que estos transitan por nuestra mente, con la intención de acapararnos por completo; entonces sentimos la presencia de nuestra verdadera esencia, lo que algunos llaman el yo superior. Actuando desde allí no podemos ser influenciados por el ego. Actuando desde allí, no queremos imponernos sobre los otros; desde allí nos sentimos unidos a todo y a todos; es un estado de conciencia plena sin pensamiento.
Este lugar del que hablo, parecería un lugar que solo algunos tienen acceso, como los monjes del Tibet u otros, sin embargo, cuando prestamos plena atención al presente, nuestra conciencia se despierta y esa puede ser una puerta para comenzar a vivir desde la presencia, para comenzar a abrazar la espiritualidad, como cuando abrazamos a alguien muy querido que nos causa emoción tenerlo cerca. La espiritualidad transforma a cualquier individuo y lo lleva a un nivel de conciencia superior, viendo las cosas de este mundo desde otra perspectiva, sin obsesiones, ni apegos.
Algunos se preguntaran, pero si no soy el Ego, ¿Quién soy? Según Eckhart Tolle, eso solo se podrá contestar cuando la persona reconozca el Ego en él. Pero el hecho de reconocer el Ego, no quiere decir que ya sabes quién eres; sino que has descubierto quien no eres y es a través de esa no identificación que se abre paso hacia el develamiento de quienes somos, de acuerdo a la esencia de cada persona.

Esta enseñanza, ha sido predicada desde la antigüedad, a través de la historia podemos descubrir que han habido seres que han estado más despiertos que nosotros, enseñándonos a no apegarnos a nada, a no dejarnos influenciar por el mundo, que todas las cosas del mundo son pasajeras, etc Un ejemplo de ello es Jesús de Nazaret, que nos dice a través de la Biblia, en Mateo 6:26-29 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Esto nos hace alusión a que se puede vivir mejor cuando no estamos obsesionados con este mundo. Y no dejamos que los pensamientos conflictivos nos dominen.
También nos habla que su reino no es de este mundo, pero que el reino de Dios está entre nosotros (Lucas17,20-21), En alusión al espíritu nos dice en Juan 6, 63-64, “El espíritu es el que da la vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.
Es necesario comprender que existe otra manera de vivir, a la que estamos acostumbrados y es a partir de la espiritualidad que el mundo se puede trasformar y lo único que impide acceder a ese lugar es nuestro Ego.
Hace algunos años que vengo tratando de aplicar estas enseñanzas a mi vida, debo de confesar que todavía me encuentro entre el dilema de una situación conflictiva, y mis egos; y que todavía la mente me hace jugadas en las cuales me aparto del presente. Pero también es cierto que mi vida, ya no se me torna tan dramática y voy descubriendo poco apoco un camino hermoso que me hace maravillarme al contemplar la naturaleza, o al sentir que tengo un halito de vida, en cada respiración y en cada accionar de mi cuerpo.
Hay un hecho que me ayudo a comprender lo maravilloso que es sentirse vivo y en sus plenas facultades, fue cuando tuve una enfermedad que me llevo a estar varios días en cama, donde podía sentir como mi cuerpo lentamente se debilitaba, cada vez más, hasta dejarme sin energía. Pude sentir como se me iba la vida y no podía hacer nada. Esto me valió para saber apreciar más la vida. De repente cuando atravesamos por un momento conflictivo en nuestras vidas, nos obliga a estar presente a la fuerza, nos obliga a sentir como funciona nuestro organismo y de repente a apreciar algo que no le dábamos importancia, y que sólo lo reconocemos cuando sentimos que lo perdemos.
Ahora cada vez que en la vida se me presenta una situación que creo que es conflictiva, me concentro en mi respiración, siento que todavía sigo con vida, que todavía tengo la oportunidad de aprender de esa situación, que tengo la oportunidad de seguir descubriendo lo hermoso que es la vida, y la esperanza de poder compartir el amor con cada ser del firmamento.
Antes me pasaba que estaba tan identificado con lo que quería hacer, que aunque me sentía cansado, esforzaba a mi cuerpo al máximo, eso traía como consecuencia que al día siguiente, me sintiera aun más cansado con los ojos rojos y estresado porque ya no podía continuar, Ahora ese dilema ha variado un poco, trato de observarme más, y puedo descubrir hasta dónde puedo laborar sin exigir a mi cuerpo. Crecí creyendo que el dicho, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, significaba terminar algún trabajo sin importar lo que sintiera mi cuerpo, prestándole más atención a mis pensamientos. A menudo pensamos que si no lo hacemos ahora, mañana será más difícil; pero podemos cambiar esos conceptos si no nos identificamos con esa voz, que nos infunde miedo y nos intriga.
Aún no he logrado deshacerme por completo de todos mis egos, los egos van y vienen e incluso se van creando otros nuevos sin darnos cuenta; sin embargo puedes identificarlos, ello ayuda a que poco a poco pierdan influencia sobre nuestras vidas.
Viviendo desde la espiritualidad prácticamente he dado un giro total en mi vida; incluso mi apariencia ha cambiado; muchos creen que pertenezco a algún grupo religioso, o que tengo una moda diferente, pero eso se fue dando paulatinamente sin proponérmelo. De repente a muchas personas les puede parecer descabellado o sin sentido, sin embargo, esta es una manifestación de mi sentir, donde me siento tranquilo en paz abrazando la espiritualidad.
La espiritualidad siempre ha estado en el hombre, y el hombre así lo ha percibido, aunque de manera muy sutil y esporádico; es por eso que a través de las religiones se podía encontrar ese lazo directo hacia la espiritualidad y en muchas ocasiones fue así, sin embargo en la mayoría de los casos se ha confundido en creer que espiritualidad es sinónimo de religión. Como diría Osho Religión es la circunferencia y la espiritualidad es el centro, la religión es la parte superficial, la espiritualidad es la parte esencial, la espiritualidad es una, las religiones son muchas. Y en muchas ocasiones la religión se ha desprendido de la espiritualidad, creando con ello; mucho daño a la humanidad, con el afán de imponer sus ideas han matado muchas personas, queriendo imponer paz; han hecho la guerra, queriendo imponer el amor; han fomentado el odio.
Es hora de cambiar nuestro rumbo, sin dejarnos influenciar por nuestros pensamientos, tomando las riendas de nuestra vida, para poder avizorar un mundo mejor, donde reine el amor entre todos, producto de una conciencia superior, en armonía con el universo.

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